viernes, 12 de junio de 2009

A propósito del voto blanco en Puebla (Primera de Tres Partes)

A últimas fechas ha surgido una discusión interesante a nivel nacional en relación al posible efecto que tendrán los votos anulados en la próxima elección para diputados este 5 de julio.
Una idea llamativa fue planteada hace pocos días por Ana Paula Ordorica y Pablo Hiriart en entrevista a Leonardo Valdés Zurita (ver aqui), consejero del IFE y María Amparo Casar (ver acá) en relación a que un incremento de votos anulados tendría como consecuencia que los partidos “pequeños” retengan su registro.

Esta situación no es del todo correcta debido a que tanto los votos nulos como los de los partidos que no obtienen el 2% de la votación no entran en el total de votos válidos (que son los que finalmente se utilizan para definir porcentajes para los partidos). En el COFIPE (Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, la ley electoral que rige la elección de diputados federales) se indica que el total de votos son las personas que fueron a votar el día de la elección y el total de votos válidos es igual al total de votos menos los votos anulados y los votos para partidos que no obtuvieron su registro (artículo 12).

Pongamos un ejemplo hipotético que ilustra el cálculo del IFE (si el lector lo prefiere puede saltarse la parte en cursivas :o).

En el padrón existen 120 votantes de los cuales 15 votan por el partido A, 20 por el B, 20 por el C, 1 por cualquier partido pequeño; 4 personas deciden anular su voto y sesenta personas se abstienen. Con estos datos se tiene que el total de votos es igual a 60 (120 del padrón menos 60 que se abstuvieron). Este número de votos sirve para calcular una participación inicial para cada partido. En ese caso se tiene para el partido A un 25% (15/60), para el B un 33% (20/60), para el C también un 33% (20/60), para el partido pequeño 1.6% (1/60) y se registran 6% de votos anulados.
Con estos datos se calcula el total de votos válidos que será igual a 55 pues se tienen 60 votos totales menos la suma del voto que se fue al partido pequeño que no logró el 2% y de los votos anulados que son 4. Este total de votos válidos se utiliza para definir la cantidad de diputados plurinominales para cada partido. Cuando se quitan los anulados se observa que el denominador de cada participación es más pequeño con lo cual los porcentajes para los partidos que lograron el registro en realidad aumentan. Así el partido A pasa de 25% a 27% (15/55); el B y el C pasan de 33% a 36% (20/55).

La conclusión de esta primera revisión al mecanismo electoral es que los votos anulados en realidad no tienen efecto en que un partido mantenga su registro o incluso asignen más o menos diputados plurinominales (si se quiere analizar con más detalle el caso de los diputados de representación proporcional se debe revisar el principio de Cociente Natural y el de Principio Mayor contemplan el descuento de los votos nulos y partidos que con alcanzan el 2%). En realidad los votos nulos solo reescalan los porcentajes para cada partido en la misma magnitud.

En el siguiente post hablaremos de un caso real que examina el impacto de los votos anulados en la abstención y el porcentaje de votos obtenidos por cada partido político en la elección del 2006 para el estado de Puebla.

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