jueves, 27 de octubre de 2016

¿Cómo incentivar a los empresarios familiares poblanos?

Por Karen Watkins Fassler
Investigadora, CIIE-UPAEP y IESDE School of Management
karen.watkins@upaep.mx

Los incentivos son mecanismos para fomentar el esfuerzo, la motivación intrínseca y el éxito en las empresas. Existe evidencia que los esquemas más efectivos son aquellos que combinan incentivos monetarios y no financieros; no obstante, en México más del 70% de la motivación se basa en esquemas monetarios.  Los incentivos financieros pueden impactar en el optimismo de los colaboradores, en sentimientos de inclusión, aprecio, pertenencia y compromiso con la empresa. Sin embargo, en cierto momento el trabajador puede concentrar sus esfuerzos en obtener más del incentivo y perder de vista el objetivo de rentabilidad a largo plazo de la empresa. Además, uno de los grandes problemas de estos mecanismos de compensación es que los colaboradores ganan cuando la empresa se desempeña bien, pero no son penalizados cuando el desempeño es pobre.


La asociación entre incentivos monetarios y desempeño financiero es aún menos directa cuando se consideran miembros de las familias empresarias. Al ser éstos propietarios, el incrementar el valor de la empresa es en sí un objetivo propio. Sin embargo, conviven con este objetivo otros de índole socio-emocional. Los incentivos no monetarios representan vías para satisfacer necesidades socio-emocionales tales como identidad y unión familiar, influencia, reputación y respeto en la comunidad empresarial. Si bien la posibilidad de alcanzar objetivos socio-emocionales es en ocasiones contraproducente para los resultados financieros, los incentivos no financieros pueden ser diseñados de tal manera que potencialicen la motivación intrínseca, la cual contribuye a la productividad y la realización de tareas complejas tales como la toma de decisiones estratégicas y el manejo del riesgo. Lo anterior permea directamente en un mayor desempeño financiero de las empresas familiares.




La evidencia para empresas familiares poblanas sugiere el potencial de algunos incentivos, distintos a los financieros, para motivar a los empresarios familiares. A través de este tipo de incentivos se pueden abordar aspectos psicológicos, logrando mayor productividad y disfrute por las actividades realizadas.
Los incentivos no monetarios pueden incrementar la calidad de vida de los empresarios familiares y de quienes los rodean. Un estudio reciente realizado por el IESDE, en colaboración con el CIIE/UPAEP, reveló que los incentivos monetarios ofrecidos a los Directores Generales (miembros de las familias empresarias poblanas) no influyen significativamente en la rentabilidad de las empresas. En cambio, incentivos no monetarios tales como reconocimiento, apoyo y confianza sí repercuten positivamente sobre el rendimiento sobre los activos. La rentabilidad de las empresas familiares poblanas que adoptan estos estímulos no financieros supera en más de un punto porcentual la observada en las demás firmas familiares de Puebla. Además, se percibió que el grado de satisfacción del empresario familiar en cuanto a las relaciones que sostiene con su familia y amigos es clave para su bienestar personal y su desempeño en el cargo. Esto lleva a la conclusión que la estabilidad emocional del Director General familiar, así como los estímulos que favorezcan la misma, impactan directamente sobre los resultados corporativos.




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