domingo, 20 de mayo de 2012

Una elección de tres

En internet se libra un batalla sin precedentes en el proceso electoral del país al punto de que podemos estar ante un efecto del tipo "primavera árabe". Como he comentado, mi pronóstico aventurado es que la elección se cerrará a tres candidatos: Enrique Peña Nieto, Josefina Vázquez Mota y López Obrador. Esta posibilidad implica de entrada una derrota para el PRI, considerando que su candidato arrancó con casi un 50% de preferencias, y que algunos análisis políticos llegaron a mencionar que este partido obtendría un "carro completo" en diputados y senadores.  ¿Por qué se ha generado un fuerte descenso del candidato del PRI?

Algunas de las razones son:

1) Los frecuentes escándalos han comenzado a debilitar la figura de Peña Nieto.
2) López Obrador y Josefina Vázquez Mota no se atacan entre sí y han definido una estrategia clara de minar al puntero que les comienza a reportar beneficios.
3) Se ha encarnizado la competencia por los votantes de centro. PRI y PAN siempre van por grupos de votantes similares (clase media con ánimos de mantener el status quo). La cuestión es que con el discurso "amoroso" de López Obrador, logró atraer votantes de centro y esto pulverizó todavía más el voto que esperaba concentrar el PRI.
4) El efecto "verde" del Partido Ecologista se debilitó ante la propuesta de Quadri.
5) Existen cerca de 7 millones de "nuevos votantes" (personas que en 2010 tenían 16, 17 y 18 años). Esta situación implica que la elección actual será (por donde se le vea) una elección de jóvenes.  
6) El efecto de los medios tradicionales en la población con acceso a internet (40 millones de internautases realmente bajo pues una persona con internet se informa por este medio en lugar de tv, radio o periódico.
7) Después de lo acontecido en la IBERO, la elección se ha vuelto interesante y ahora existirá un porcentaje mayor de personas (sobre todo jóvenes) que tendrán la motivación de salir a votar. Esto se comienza a observar en los ejercicios de simulación realizados en distintas univerisdades (e.g. UNAM, UVM y Carlos Septien).  
8) En México ha comenzado un movimiento de "antipriísmo" en el cual a pesar de que el PRI no es el partido que se encuentra en el poder, parecería que compite como si lo fuera (ver las marchas del día viernes 18 de mayo y sábado 19 de mayo). En otras palabras, la elección actual se convirtió en una elección de validar o no el retorno del PRI.
9) En paralelo a este movimiento "antipriísta", desde antes y durante la campaña se ha desarrollado un ciberactivismo (sobre todo de jóvenes) que tiene un impacto profundo en las preferencias a nivel social. Este ciberactivismo repercute incluso en las personas que no tienen acceso a internet.  


En algunos eventos a los que he asistido se ha llegado a decir que las redes sociales no tendrán efecto ya que México es un país de personas sin acceso a internet. Esto no es cierto. La Asociación Mexicana de Internet (AMIPICI) muestra en un estudio que existen 40.6 millones de usuarios. Adicionalmente la AMIPICI revela que en promedio los mexicanos pasamos 4 hrs 9 min. al día en internet, y que al menos el 77% de los entrevistados (de una muestra de 2,329 personas) utilizan internet para acceder a redes sociales. Si la muestra es representativa a nivel México estamos hablando de 31.26 millones de personas.

Para entender porqué es tan fuerte el efecto de las redes sociales, retomemos el planteamiento de la denominada "Ley de Metcalf" (O’Hara y Stevens, 2006:38-9). Según esta ley, el valor de una red de comunicaciones aumenta proporcionalmente al cuadrado del número de usuarios de la red. Si un candidato tuviera 100 seguidores, el impacto potencial sería igual a 10,000 seguidores, sin tomar en cuenta que los seguidores de un candidato a su vez tienen seguidores conformando una segunda red. Supongamos que queremos evaluar el impacto de la red de un candidato y al mismo tiempo el de un seguidor con 10 seguidores. Entonces se tendría 100x100x10=100,000. Si se continúan realizando operaciones con cada seguidor (asumiendo que cada seguidor tiene 10 seguidores, se llegará a un número extremadamente alto). Pero aún sin contemplar el efecto de las redes de los seguidores, el impacto de la red de cada candidato es alto. La cantidad de seguidores para candidato en twitter es el siguiente (ver acá para fuente de datos aunque pueden cambiar por actualización): 

Peña Nieto 685,489; Vázquez Mota 698,475; Quadri 169,278; López Obrador 523,714. 

Si se eleva al cuadrado cada uno de estos números se tendrán magnitudes de impacto muy grandes. El impacto seguirá siendo grande aún si se descontaran las cuentas fantasma y trolls  (usuarios que no existen pero son conatbilizados en twitter). Esta dinámica en redes sociales ha generado fuertes cambios de preferencias en votantes que las encuestas no logran captar.



¿Por qué entonces las encuestas que se publican nos dicen que las preferencias de los encuestados prácticamente no han cambiado?

Se debe tomar en cuenta en primer lugar que las redes sociales proporcionan datos en tiempo real a diferencia de las encuestas. Por otro lado, los cambios en preferencias no lograrán ser captados con oportunidad en las encuestas por una sencilla razón: las casas encuestadoras enfrentan el problema de que las personas no quieren contestar la encuesta. Esto ocurre porque el voto se ha convertido en un asunto íntimo para el votante. Algo que no quiere compartir. Por cada observación válida que tienen los encuestadores, son rechazados al menos 10 veces, lo cual implica que existe un porcentaje importante de la población que puede modificar drásticamente el resultado de la elección. Incluso aunque su opinión no sea registrada en las encuestas. Por otro lado es bastante probable que los que están respondiendo la encuesta sean personas con mayor edad y por lo tanto el impacto del voto joven no se ve reflejado en la encuesta. Una pregunta para mis amigos encuestadores: ¿cuál es la edad promedio de sus entrevistados?.

Por lo anterior las encuestas de opinión no se generan con un muestreo aleatorio (pese a que se intente). En la práctica es un muestreo con reemplazo. Esto implica que tenemos  un ejercicio estadístico sesgado, pues solamente capturan al grupo de mexicanos que quieren responder la encuesta. En otras palabras es una especie de "voto duro" de los partidos. Un dato que se debería incluir en cada resultado de las encuestas es precisamente el total de personas que rechazaron contestar la encuesta para calcular los porcentajes de preferencias que presentan incluyendo ese total de entrevistados. Si se tuviera el dato se podría observar que las preferencias para cada candidato no son tan grandes como se asume. 

El sesgo se nota con claridad en la divergencia que tienen las preferencias en redes sociales y en encuestas de opinión ya que son extremadamente diferentes. Nuevamente lanzo la pregunta a mis amigos encuestadores: ¿cuál es la edad promedio de sus entrevistados?.

Como siempre el lector tiene la mejor opinión al respecto.



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