lunes, 18 de enero de 2010

Cuatro Mitos de la Reforma Hacendaria


Revisando el fin de semana bibliografía en materia fiscal para el caso de México me topé con un texto de Luis Rubio (2001)*, en el cual habla de los principales problemas en torno a la recaudación en México. La forma en como este autor presenta en 2001 la problemática del país no está tan alejada de la situación actual. A continuación una breve semblanza.
El ensayo abre con una sugerente cita: "No impuestos sin representación fue una demanda politica; no representación sin pago de impuestos es una realidad política" (Samuel Hungtington). En la discusión de Rubio se mencionan algunas ideas que permiten establecer algunos mitos en tormo al tema fiscal:

1) Todos buscamos una reforma fiscal. Parece existir un consenso de que en México hace falta una reforma fiscal. Al menos esto es lo que declaran el presidente, gobernadores, presidentes municipales, diputados, senadores, empresarios y ciudadanos. El problema es que lo que cada uno grupo entiende por reforma fiscal es muy diferente: los gobiernos quieren aumentar los recursos con los que cuentan, el Congreso de la Unión quiere quitarle facultades presupuestales al ejecutivo federal, y los contribuyentes buscan disminuir la cantidad de impuestos que pagan. En ese sentido es imposible lograr una reforma integral que concilie simultánememente estos intereses.

2) El impuesto a la renta es un mejor que impuestos al consumo. En el texto el autor presenta la provocadora idea de que el IVA es mejor que el ISR ,debido a que no existe evidencia lo suficientemente robusta para sostener lo contrario. Tradicionalmente se piensa que el ISR es mejor dada su "progresividad"; es decir, la posibilidad de que se pueda recaudar más con este impuesto en las clases sociales con mayores ingresos. Para el caso de México esto no ocurre porque en los estratos superiores de ingreso, se desarrollan estrategias para no pagar el ISR legal o ilegalmente. También se debe considerar que de los dos impuestos el ISR entraña una mayor complejidad en la fiscalización del mismo (el clásico problema de información asimétrica que han generado los regímenes especiales). Paralelamente, indica que el IVA no ha logrado consolidarse como una herramienta eficiente de recaudación, debido a la falta de una tasa generalizada. En su opinión, tal como funciona el IVA, ocasiona una serie de distorsiones en la economía las cuales refuerzan la idea de que es el peor de los impuestos. Por ejemplo, al existir tasas diferenciadas se genera la sensación de que existen grupos de mexicanos que son beneficiados a costa de los demás. El argumento de Rubio tendría más peso si en el ensayo se hubiera acompañado con cifras.

3) En México se quiere la descentralización fiscal. La clase política parece encontrar un consenso en materia fiscal: es necesario que estados y municipios tengan más recursos. Sin embargo, habría que considerar que para que esto ocurra se tienen que hacer dos cosas: a) Que los gobieros subnacionales generen y administren nuevos impuestos; b) Que los gobiernos subnacionales se comprometan a eficientar el cobro de contribuciones ya creadas (tenencia, agua potable, predial).
En cuanto al primer inciso, gobernadores y presidentes municipales prefieren obtener más recursos de la federación sin someterse al costo político y administrativo que implica crear nuevos impuestos. Por otro lado, si obtuvieran una verdadera autonomía fiscal, tendrían por fuerza que generar mecanismos de transparencia y rendición de cuentas para que los ciudadanos estuvieran convencidos de pagarlos. En cuanto al segundo inciso, habría que rescatar iniciativas en las cuales se incentiva al contribuyente al pago (y no hablo de las acostumbradas rifas o condonación de multas). Un ejemplo lo ha puesto el gobernador de Querétero al suprimir la tenencia de forma condicionada al pago del predial. A pesar de que en este primer año recaude menos dinero, tendrá en su poder información valiosa en relación a los propietarios de bienes inmuebles a los que será más fácil gravar el siguiente año. Adicionalmente, genera incentivos para que el sector inmobiliario de su estado crezca pues algunas personas que buscan casa podrían decidirse por Querétaro al no pagar tenencia (una especie de modelo Tiebout, ver aquí) .

4) Los niveles de informalidad y evasión explican la falta de capacidad recaudatoria del pais. Si bien es cierto que el sector informal y la evasión inciden directamente en los recursos fiscales, no son los únicos factores de la ecuación. Siguiendo a Macario Schettino (ver acá), nuestro país se distingue por generar incentivos en las personas que los motivan a capturar la riqueza en lugar de crearla. Si el estado mexicano busca generar más recursos, debe comenzar a generar mecanismos que impidan la concentración y que favorezcan el establecimiento de una clase media sólida, que en la práctica es la que sostiene la carga fiscal. En opinión de Rubio esto se puede lograr mandando el mensaje de que nadie en México está excento del pago de impuestos independientemente de su ingreso. Para apoyar a las clases sociales con menores ingresos, se deberá aumentar el gasto social eliminando excensiones de impuestos. Finalmente, el gobierno debe poner el ejemplo construyendo los canales de transparencia suficientes para que la población tenga más certidumbre en cuanto al dinero que aporta.


* Rubio, Luis (2001). Politicas economicas del Mexico contemporaneo, Fondo de Cultura Económica





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1 comentario:

Veronica dijo...

Buen inicio de año.
Lo que comentas sobre la incongruencia de buscar una reforma fiscal integral es muy cierto, aunque habría que incluir éstas dos variables más: la falta de visión por parte de las autoridades hacendarias para hacer del ejercicio de recaudación una cuestión ágil con capacidad de adaptación al cambio, y la completa falta de responsabilidad por parte de los ciudadanos. ¿por que afirmo esto? en 2006, una mujer de 28 años se amparó en contra del pago de la tenencia vehicular en Metepec, Edo. Mex; el juez encontro inconstitucional el cobró bajo el principio que no se puede cobrar ningún impuesto que no tenga un destino en el presupuesto de egresos y dado que el impuesto de la tenencia se originó e implantó como una medida para recaudar fondos para el comité de organización de los juegos olímpicos del 68, el impuesto es improcedente y afecta las garantías individuales señaladas en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; ahí la reflexión: ¿de que manera inconsiente pagamos un impuesto completamente insconstitucional? los ciudadanos somos irresponsables al no informarnos, al no importarnos quien y como dirige nuestro país y define nuestro futuro, ¿por que si es algo viejo, por que no lo quietaron y se ajustaron los impuestos a la realidad... es creo, una muestra de infinita flojera por ambas partes.
Saludos desde Xalapa, Ver.