jueves, 29 de octubre de 2009

Argumentos microeconómicos y macroeconómicos en contra del aumento al IVA e ISR




Ante su comparencencia en el senado, el Secretario de Hacienda Agustín Carsterns fue cuestionado en relación a por qué en una fase recesiva, se plantean aumentos simultáneos al IVA y al ISR. Los senadores retoman la crítica de economistas como Paul Krugman (premio Nobel en 2008), mientras el Secretario de Hacienda se defiende argumentando que la situación de México es diferente a la de otros países. A raíz de esta discusión, cabe realizar un análisis sobre el impacto de aumentar simultáneamente estos impuesto para lo cual utilizamos argumentos teóricos microeconómicos y macroeconómicos.

Argumentos microeconómicos.
La teoría microeconómica neoclásica para explicar el comportamiento de los consumidores ante cambios en el precio de los bienes, plantea la existencia de dos tipos de efectos: el efecto ingreso y el efecto sustitución. Este idea fue formalizada matemáticamete por Emanuel Slutsky en su conocida ecuación. Sin entrar en detalles muy técnicos trataremos de explicar intuitivamente en que consiste cada uno de ellos.

Efecto ingreso: Es el incremento (disminución) en el consumo de los bienes debido a un incremento (disminución) en el ingreso de las personas. En función de esta relación, se plantea la existencia de bienes necesarios como aquellos que incrementan su consumo en una proporción similar a la que se incrementa el ingreso; bienes superiores, los cuales aumenta en una mayor proporción su consumo en la medida en que se incrementa el ingreso (PE: los automóbiles) y bienes inferiores que se dejan de consumir al aumentar el ingreso (PE: el transporte público).
Efecto sustitución: Es la disminución o aumento en el consumo de bienes, provocada por el cambio en el precio de bienes que son sustitutos o complementarios. En ese sentido, se dice que dos bienes son sustitutos si proporcionan la misma utilidad, independientemente de sus propiedades físicas o de otra índole (Pepsi vs. Coca). Por otro lado, se habla de los bienes complementarios como el tipo de bienes que deben consumirse de manera conjunta y generalmente en proporciones fijas (PE: el café y el azúcar).

¿Cómo se relacionan estos efectos con el incremento de impuestos propuesto por el ejecutivo?
Podemos decir que todo incremento en un impuesto forzosamente se traduce en un incremento del precio del bien en cuestión. Y al incrementar los precios, se producen simultánemeamente los dos efectos. Por un lado, se produce un efecto ingreso pues disminuye el ingreso real (salario entre índice de precios) es decir, la cantidad de artículos que con su salario puede comprar una persona. Dicho de otra forma: ganando lo mismo que ganaba antes un consumidor, al incrementar el precio de un bien su ingreso le alcanza para menos. Por otro lado, el incremento del precio, incentiva a que los consumidores busquen comprar otras opciones más baratas. Estos dos efectos estarían presentes al incrementar el IVA del 15 al 16%.

Ahora bien, si el gobierno decide adicionalmente incrementar el ISR estaría reduciendo aún más el ingreso de las personas, propiciando que el conjunto de bienes al que pueden acceder las personas sea todavía más limitado.

Todo lo anterior ocurre sin que se consideren los efectos inflacionarios de "equilibrio general", es decir, los impactos y modificaciones en precios para todos los mercados que componen la economía.


Argumentos macroeconómicos

Cuando hablamos en términos macroeconómicos resulta indispensable comentar sobre el denominado efecto desplazamiento (crowding out), el cual consiste en una disminución del consumo privado o en la inversión ocasionado por el incremento en el gasto público del gobierno.

Según la teoría keynesiana, la intervención del gobierno en la economía está justificada cuando las empresas no tienen los incentivos suficientes para realizar inversión directa. Esto puede ocurrir cuando el costo del capital es muy alto. En general este costo se le asocia con el concepto de tasa de alquiler del capital y en un sentido práctico con la tasa de interés de referencia en los países (PE: en México la TIIE o los CETES).

Si no existe un nivel adecuado de inversión, el gobierno sustituye a la inversión privada para impulsar el crecimiento económico. El problema es que al hacerlo "desplaza" más a la inversión privada existente, haciendo menos atractiva su entrada a futuro. Adicionalmente y como es de esperar, el gobierno para realizar la inversión requiere de recursos que salen de algún lado. A saber existen tres fuentes de financiamiento para el gobierno: 1) el pago de impuestos; 2) la emisión de deuda o 3) la venta de bienes y servicios.

Para el caso de México, el gobierno federal ha perdido la posibilidad del inciso 3 y no quiere utilizar la opción planteada en el inciso 2. Por lo cual centra su estrategia en el inciso 1. Si bien es cierto que esta opción "es la más recomendable" por ser la más estable, el incremento en impuestos reduce a su vez el consumo privado, debido a que disminuye el ingreso disponible (ingreso menos impuestos). Al juntar los efectos macroenómicos y microeconómicos es sencillo deducir que los mexicanos de aprobarse estas medidas tendremos un peor nivel de vida.

Está claro que al gobierno no le conviene un escenario tan impopular por lo cual vale la pregunta ¿Por qué hacerlo?. El problema es que existe el miedo a que si pide prestado, se puede generar una baja en su calificación crediticia. Esta amenaza puede ser considerada como la "espada de damócles" que presiona a que el ejecutivo y el Secretario de Hacienda, defiendan a toda costa el incremento de impuestos. ¿Por qué es tan importante la calificación crediticia de México?. Pues resulta que ante la existencia de "malas notas" en la honorabilidad crediticia del gobierno, se genera un incremento en las tasas de interés debido a que ahora se debe compensar más al inversionista que invierte en México.

La hipótesis del Secretario de Hacienda es que si las tasas de interés aumentan, el efecto desplazamiento antes descrito pudiera ser mayor que si se incrementan los impuestos. En otras palabras: el empeorar la calificación crediticia tendría una influencia mayor sobre las tasas de interés que la disminución en el ingreso disponible de los consumidores.

Esta hipótesis hasta cierto punto es controversial debido a que no se puede determinar con exactitud si este escenario es el que finalmente ocurrirá. Además, aunque se apruebe el paquete fiscal propuesto, es probable que la calificación de riesgo de México disminuya con lo cual el efecto sería todavía mayor al que anticipa Carsterns. Tampoco hay garantías que con una buena calificación el país logre superar la fase recesiva.


Como ya lo han comentado varios economistas: El problema actual de México no es un problema fiscal sino un problema de crecimiento. Aunque sea una solución keynesiana (contraria a la escuela de pensamiento en la que se han formado Calderón y Carsterns), el gobierno a nivel nacional y local debe incrementar la inversión pública, generando los mecanismos suficientes para facilitar el que dicha inversión realmente se ejerza.


2 comentarios:

Armando dijo...

Aunque sé que el punto central es otro, tengo un par de dudas respecto a lo comentado en el post.

1. ¿todo incremento de impuestos se refleja en el precio?, ¿no el incremento del precio está en función de la elasticidad precio?

2. El señoriaje es considerado otra forma de ingresos del gobierno, ¿qué implicaciones tendría este mecanismo? ¿podría comentar algo?

Saludos.

Ignacio Ibarra dijo...

Bueno, si asumimos una "economía de mercado" como la de los libros de microeconomía, cuando se genera un impuesto no siempre el que lo termina pagando es el consumidor. Efectivamente existen situaciones bajo las cuales de acuerdo a la elasticidad de la demanda y la oferta es posible que el productor asuma parte o todo el impuesto. Imagina que tienes un demanda muy inelástica. Ante esta condición, los incrementos en el precio no disminuyen drásticamente la cantidad consumida por lo cual se esperaría que el consumidor pagara el impuesto. Sin embargo en el caso contario con una demanda muy elástica, si el productor traslada el impuesto al consumidor, probablemente verá reducido considerablemente su ingreso. Así, existen incentivos a que el productor asuma parte del costo fiscal.
Un análisis similar se puede realizar para el caso de la oferta.
Según tengo entendido, el gobierno básicamente financia su gasto con impuesto y con deuda (probablemente en países desarrollados existan proyectos que generen algún retorno). En cuanto al tema de la deuda, esta se puede contratar mediante la emisión de títulos públicos que pueden comprar el sector privado nacional y extranjero, pero también el Banco Central.
El asunto es que de acuerdo a quien adquiere la deuda pública (sector privado o Banco Central) existen diferentes efectos en las finanzas públicas. Por ejemplo, si el acreedor es el Banco Central, para realizar la compra se tendrá que emitir más dinero ocasionando un efecto inflacionario, pero permitiendo que esta deuda sea pagada a una tasa de interés de cero (en realidad habría que considerar costos de oportunidad). Si el acreedor fuera el sector privado, no se genera un efecto inflacionario, pero la deuda generaría intereses.
Cuando la deuda del gobierno es adquirida por el Banco Central se habla de "señoriaje".
El asunto es que la decisión de permitir o no el señoriaje podría ser fundamental para resolver problemas económicos de financiamiento en el corto plazo, pero no en el largo plazo.
Saludos